pdf Costumbrismo y folletín : vida y obra de Antonio Flores. Volumen

Literatura

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ENRIQUE RUBIO CREMADES COSTUMBRISMO Y FOLLETÍN VIDA Y OBRA DE ANTONIO FLORES VOLUMEN II INSTITUTO DE ESTUDIOS ALICANTINOS DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE ALICANTE (Patronato «José María Quadrado» del C.S.I.C.) ENRIQUE RUBIO CREMA- DES nace en Alicante, es- tudia Filosofía y Letras en la Universidad de Murcia, fina- lizándola en junio de 1971, En julio de 1972 presenta en dicha Universidad la Tesis de' Licenciatura, y en junio de 1976 la Tesis Doctoral, bajo la dirección dei doctor Baquero Goyanes. En 1974, la Sección de Filo- logía y Literatura del Insti- tuto de Estudios Alicantinos le concede una beca de in- vestigación literaria sobre el tema «Vida y obra del escri- tor Antonio Flores». De próxima aparición —ya en prensa— serán sus tra- bajos «La prosa poética de Miguel Hernández» (Revista Litoral), «El costumbrismo de Antonio Flores» (Cuader- nos Hispanoamericanos) y «La narrativa social de Mi- guel Ángel Asturias» (Re- vista ITEM de la Facultad de Filosofía y Letras de Ali- cante). En preparación está su es- tudio — en colaboración con otros autores— sobre «Vida y obra de Julio Bernácer». Es profesor agregado del I.N.E.M. En la actualidad ejerce la docencia en la Fa- cultad de Filosofía y Letras de Alicante. COSTUMBRISMO Y FOLLETÍN VIDA Y OBRA DE A N T O N I O F L O R E S PUBLICACIONES DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS ALICANTINOS erie I Número 37 1978 ISBN : 84-00- 04325 -1 Depósito Legal: A. 424 - 1978 Talleres Tipográficos Sucesor de Such, Serra j Cía.—Alicante ENRIQUE RUBIO CREMADES COSTUMBRISMO Y FOLLETÍN VIDA Y OBRA DE ANTONIO FLORES VOLUMEN II INSTITUTO DE ESTUDIOS ALICANTINOS DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE ALICANTE I. «LA HISTORIA DEL MATRIMONIO» F E C H A DE APARICIÓN Y AUGE DE LAS FISIOLOGÍAS Al estudiar la presente obra, 1 nos encontramos con un capítulo ciertamente interesante que Flores titula «Dos palabras». En él, el au- tor afirma que en los útimos meses de 1850 se publicaba en Madrid, en el periódico «La Semana», La Historia del Matrimonio a instan- cias del editor y director del periódico don Francisco de Paula y Mellado. Sin embargo, la publicación no llegará a realizarse hasta el 13 de octubre de 1851. 2 Las palabras de Flores pueden referirse tal vez a los manuscritos originales que en su día —finales de 1850— entregara al susodicho editor. La dirección del periódico, movida tal vez por motivos imperantes, retrasaría su publicación hasta la fecha indicada. Por todo ello pienso que la fecha dada por el profesor Be- nítez Claros 3 —finales de 1850— es ciertamente inexacta por los motivos ya anteriormente expuestos. De la importancia de La Historia del Matrimonio tenemos un 1 La Historia del Matrimonio. Gran colección de cuadros vivos matrimoniales pintados por varios solteros malogrados en la flor de su inocencia. 7.a edición, Madrid, 1876. También se ha utilizado la sección de folletines del periódico «La Semana», pues fue en dicha sección donde por primera vez apareció La Historia del Matrimonio. En nuestro trabajo utilizamos la primera de ellas, pues creemos que con "ello facilitamos las posibles consultas que al respecto pudieran hacer los lectores. 2 Vid. «La Semana», Tomo I I I , n.° 102, lunes, 13 de octubre de 1851, pág. 397. 3 BENÍTEZ CLAROS, R.—Antonio Flores. Una visión costumbrista del Siglo XIX. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Santiago de Com- postela, 1956, pág. 144. 7 fiel exponente en las repetidas ediciones que se hicieron en su tiempo. Antonio Flores nos indica en dicho capítulo que su obra alcanza el nú- mero de cuatro. En el año 1876 aparecerá la séptima edición y hacia el centenario de su muerte la prensa nos informa que la presente obra sapera el número de veinte. 4 Todo ello nos hace pensar que, desde su aparición en los folle- tines de «La Semana» hasta las primeras décadas del veinte, la obra fue leída con gran interés por parte del público. La fecha de su aparición viene a coincidir con el nuevo auge que las fisiologías experimentan en España. La Fisiología del matrimonio, de Balzac, introducida en España por el editor Oliveres 5 en el año 1841, abrirá el camino a futuras fisiologías españolas. Si bien, la fecha de nuestra obra no coincide con el punto álgido de dichos estudios, estando más cercana al período de decaimiento. Cabe recordar que hacia el año 1848 se experimenta un nuevo auge por las fisiologías; sin embargo, a partir de esta fecha las fisiologías entran en un ca- pítulo de reediciones y adaptaciones que son, en la mayoría de los casos, fieles imitaciones de los iniciadores del género. Flores no men- cionará en su obra al autor de La Fisiología del Matrimonio y tan sólo hará una ligera alusión al Barón de Alibert, autor de la Physiolo- gie des passions ou nouvelle doctrine des sentiments moraux, en el cua- dro titulado «Las simpatías». 6 El aluvión de traducciones y originales corresponde, pues, a la década de los años cuarenta y posteriores, publicándose por aquel en- tonces las siguientes fisiologías: Fisiología de los enamorados,7 Fisio- logía del enamorado,8 Fisiología del acreedor y del deudor,9 Fisiología 4 Vid. «El Día», Alicante, 20 de diciembre de 1918. 5 Fisiología del Matrimonio, Barcelona, Oliveres, 1841, 2 vols. En el presente trabajo citaremos las obras completas de Balzac editadas por Ed. Aguilar, Madrid, 1967. 6 FLORES, Antonio.—Op. cit. pág. 39: 7 Fisiología de los enamorados. Traducida al francés del texto de Etienne de Neufville, por Ramón de Castañeira. Imp. Mellado, Madrid, 1842. 8 Fisiología del enamorado. De Esteban Neufville, con dibujos de Garvani, tra- ducida d«l francés por N. S., Barcelona, Bergnes, 1842. 9 Fisiología del acreedor y del deudor, por Mauricio Alhoy, traducida al caste- llano por N. N., Barcelona, Bergnes, 1842; Oliveres, 1848. 8 del hombre casado,10 Fisiología del médico,11 Fisiología del negro,12 Fisiología del miliciano nacional,™ Fisiología del estudiante,™ Fisiolo- gía del sastre, 15 Fisiología del solterón,™ Fisiología del músico,17 Fi- siología del revolucionario,15 Fisiología de la modista,19 Fisiología del poeta,20 Fisiología del beso,21 Fisiología del solterón y la solterona,22 etc., etc. Incluso el mismo Flores escogerá el término «fisiología» a la hora de ofrecer al público su Historia del Matrimonio: En los últimos meses del año de 1850 se publicaba en Madrid un periódico de lite- ratura, ciencias y artes, titulado «La Semana», y su ilustrado director y propietario, mi querido amigo D. Francisco Mellado, que me hacía el honor de contarme en el número de los colaboradores de aquel in- teresante semanario, me pidió unos artículos de costumbres. Díjele que estaba en vísperas de estudiar prácticamente los matrimoniales, y con- vinimos en que, antes de dar la mano a mi entonces futura esposa> había de dar a las prensas de «La Semana» una fisiología del matri- 10 Fisiología del hombre casado, de Paul de Kock, traducida por Ramón de Cas- tañ-eira, Madrid, Mellado, 1842. 11 Fisiología del médico, de Luis Huart, traducida por N. N., Barcelona, Berg- nes, 1842. 12 Fisiología del negro, traducción libre de J. M. de A., Madrid, Boix, 1842. 13 Fisiología del miliciano nacional, por Luis Huart, traducida al castellano por N. N., Barcelona, Bergnes, 1842. Reimpresa por Oliveres en 1848 bajo el título de Fisiología del guardia nacional. 14 Fisiología del estudiante, escrita por el Licenciado Borrajas (Jaime Tió), Bar- celona, Oliveres, 1842. Se reimprimió en 1848. 15 Fisiología del sastre, por Luis Huart, traducida por N. N., Barcelona, Bergnes, 1842. Reimpresa igualmente por Oliveres en 1848. 16 Fisiología del solterón, traducida por El Modhafer, Madrid, Unión Comer- cial, 1843. 17 Fisiología del músico, por Albert Clet, traducida por Ventura Rubiano Santa Cruz, Barcelona, Bergnes, 1843; Oliveres, 1848. 18 Fisiología del revolucionario, obra original de don Alejandro Mayoli y Endé- riz, Murcia, Palacios, 1843. 19 Fisiología de la modista, por Manuel Béjar, Madrid, Unión Comercial, 1843. 20 Fisiología del poeta, por Mariano Noriega, Madrid, Unión Comercial, 1843. 21 Fisiología del beso, por D. L. Corsini, Madrid, Imprenta La Amistad; reim- presa en Madrid, Rivadeneyra, 1856. 22 Fisiología del solterón y la solterona, por L. Covaillicae, traducida por N. N„ Barcelona, Bergnes, 1841; Oliveres, 1848. 9 monio; y en cumplimiento de lo pactado, yo escribí los artículos que forman el presente libro y Mellado los insertó en las columnas de su periódico,23 INTENCIONALIDAD DE F L O R E S El título de la obra de Flores nos hacía pensar en u n principio en la posible concomitancia entre la obra de Balzac titulada Fisiología del Matrimonio y La Historia del Matrimonio; no obstante, Flores no alude para nada al autor francés, existiendo muy pocos puntos de contacto entre las treinta meditaciones de Balzac y nuestro autor. El primero se erigirá como doctor en artes y en ciencias conyugales, acon- sejando a los maridos que opten por toda clase de remedios para ven- cer al enemigo mayor del matrimonio: el amante. Esta figura será la eterna pesadilla de los esposos y es por ello, precisamente, por lo que ofrece una serie de instrucciones meticulosas para evitar o combatir la presencia del amante. Nada de esto sucede en La Historia del Ma- tj'imonio de Flores, incluso, el tono pesimista o, al menos, la conclu- sión pesimista que sacamos de la Fisiología del Matrimonio es bien distinta a la de Flores. Nuestro autor se limita tan sólo en presentar a una serie de tipos que protagonizan la presente Historia del Matri- monio, narrando las peripecias del soltero y la soltera con cierto hu- morismo. Los jóvenes protagonistas —Perico Derretido y Malogrado y Casilda Casa-Robles y Casariego— reflejarán aquellas relaciones amo- rosas de antaño en las que la ingenuidad de ambos aparece dominada por la futura suegra de Perico Derretido. Doña Casiana Casariego, viu- da de Casa-Robles, será, en cierto modo, la auténtica protagonista de la obra de Flores, pues, su presencia, consejos y modo de llevar o conducir a su hija al matrimonio son t auténticas lecciones para las madres que tienen hijas en edad casadera. Doña Casiana, conocedora de las artes prematrimoniales, manejará con gran astucia a los jóve- nes personajes, consiguiendo su propósito —el enlace matrimonial— en el cuadro octavo. Antes de entrar en el estudio de la obra, Flores comunica a los lectores que su mayor aspiración y único propósito sería el de hacer 23 FLORES, Antonio.—Op. cit. págs. V-VI. 10 reír al público y que a instancia de los editores su Historia del Ma- trimonio se reimprimió en forma de libro. Cabe la posibilidad de que el autor al escribir su obra para el periódico «La Semana» no pen- sara en esta última eventualidad. El éxito de estos cuadros sería el aliciente necesario para que las editoriales, movidas por cierto afán de lucro, se apresuraran a lanzar en sucesivas ediciones la obra de Flores. En estas notas del autor al público, Flores censura y perdona al mismo tiempo al escritor vallisoletano don Lorenzo Alemany, autor de una obra titulada Defensa de las mujeres, escrita como réplica a los cuadros matrimoniales de nuestro autor. No tomó muy en se- rio Flores estos ataques, abordando el presente tema con cierta ironía y humor. A renglón seguido, recoge párrafos de Alemany para que el lector enjuicie por sí mismo el alcance de sus palabras. Los pro- yectos que ofrece el señor Alemany son harto elocuentes para que nuestro escritor no tomara en serio sus ataques. Transcribimos, por ello, los propósitos del autor de la Defensa de las mujeres que no dejan de ser ciertamente cómicos: Mi publicación, dice, es el antídoto de aquellas fatales ilusiones; para lo cual, sería de desear se presen- tase a las Cortes un proyecto de ley imponiendo el 12 por 100 de la renta propia o del sueldo, o el doble de la contribución ordinaria en subsidios industnal, fabril o profesional, a todo soltero que pasase de treinta años, salvo los que tengan que mantener madre viuda o sexage- naria o los que tengan en su compañía «uno o más hermanos solteros». Este recurso aumentaría las rentas del estado muy considerablemen- te. Quiera Dios que yo con todo eso consiga mi fin, que es mantener en lo posible ilesa la moral pública y defender al bello sexo.24 CONCOMITANCIAS IDEOLÓGICAS En el «Prefacio», Flores opina que la mujer nace para el ma- trimonio y el hombre es quien tiene la facultad de hacerse «marido». Lanza sus primeros denuestos en contra del mismo, llegando a afir- mar que en el justo momento que los hombres contraen matrimonio deben renunciar a la razón. Considera en cierto modo a la mujer como un objeto y sus disquisiciones, al menos en este capítulo, son 24 FLORES, Antonio.—Op. cit. págs. VIII-IX. 11 las más duras que se dirigen contra el sexo femenino. Aunque ya hemos apuntado anteriormente que la presencia de Balzac es mínima en nuestro autor, puesto que la ausencia del minotauro es total en la obra de Flores, sí hay, sin embargo, en estas páginas juicios cier- tamente coincidentes. Por ejemplo, las opiniones que Balzac recoge en su Fisiología del Matrimonio son en cierto modo compatibles con las de Flores. El célibe será en Flores cual reo de muerte que está próximo a entrar en capilla y a la mujer la comparará con la fábula del pescador que se apodera de u n pez pequeño y no lo suelta aun a ruegos del pececillo que le dice que le deje en libertad para volver a atraparlo más tarde, pues, para entonces, será una presa más co- diciada. Ni qué decir que el refrán de «más vale pájaro en mano que ciento volando» se cumple a la perfección en La Historia del Ma- trimonio. De tal suerte que el pez chico será nuestro Perico Derre- tido que, cazado por doña Casiana Casariego, caerá en las redes del matrimonio. La definición que Balzac ofrece en su metidación X I I considera a la mujer como propiedad que se adquiere en virtud de contrato y es mobiliària, porque la posesión vale por un título; en una palabra, que la mujer no es, en puridad, sino un anejo del hombre,25 encuen- tra en ciertos momentos perfecto ajuste en el «Prefacio». Ahora bien, todo este tono pesimista desaparece de inmediato, ofreciéndonos toda una serie de cuadros que debían ser harto conocidos por los coetáneos de Flores. Cabe precisar que Flores no alude para nada a Balzac en La Historia del Matrimonio, en contraste con las reflexiones o con- clusiones finales que el lector pudiera sacar de El buey suelto, de Pereda. 26 Este último citará reiteradamente en su obra al autor fran- cés 27 y su propósito vendría a ser una réplica a las teorías matrimo- niales de Balzac. En Flores no sacamos ninguna conclusión o teoría acerca del matrimonio, ni siquiera insiste en teorizar respecto a él. Su visión es claramente costumbrista, describiéndonos detenidamente los pasos 25 HONORATO DE BALZAC—Op. cit. Tomo V, pág. 1.148. 26 PEREDA.—El buey suelto, M. Aguilar. Editor, Madrid, 1943. 27 En Pereda encontraremos las siguientes alusiones a Balzac: jornada I, pág. 7; jornada II, pág. 12; jornada XII, págs. 93, 94. 95, 96, 97, 100, 101 y jorna- da XIII, pág. 108. 12 de dos jóvenes —Perico y Casilda— enamorados que desean contraer matrimonio. Bien es verdad que los amigos de nuestro protagonista nos recuerdan a los personajes que en el capítulo tercero, titulado «Los jueces», aparecen en El buey suelto y al igual que Flores ins- tarán al protagonista para que no contraiga matrimonio. Cada uno de ellos aconsejará a Gedeón para que se aparte de toda idea matrimo- nial, informándole de los inconvenientes del desposorio. En La Historia del Matrimonio vemos repetirse el mismo motivo, siendo posible que Pereda leyera la obra de Flores. Cabe decir a este respecto que la figura de Flores era conocida por el escritor montañés, e incluso, citará en el prólogo de las Escenas montañesas al autor del Ayer, Hoy y Mañana. Creo que la primera jornada de El buey suelto tiene gran- des concomitancias con la obra de Flores, pues tanto el odio al ma- trimonio como la exposición de los contertulios es prácticamente la misma. Las argumentaciones que aparecen en el capítulo cuarto de El buey suelto 2S y en el cuadro quinto de La Historia del Matrimo- nio,29 son ciertamente coincidentes. En ambos se censuran al matri- monio, sin embargo, la suerte de los protagonistas es bien distinta. Gedeón, aconsejado por los amigos, renunciará al matrimonio aunque al final de la novela se case «in artículo mortis» con Sólita. Sus pe- ripecias, que comienzan a partir de la segunda jornada —trasiego continuo de residencias— irán perfilando el carácter de Gedeón que, sumergido en u n mundo de incomodidades hospitalarias, renunciará a la idea del matrimonio. Mas, ya en la vejez y en puertas de la muer- te contraerá matrimonio eon la que un día fue su amante. En La His- toria del Matrimonio, Perico Derretido, no presentará oposición a la idea del casamiento, por el contrario verá en él la tabla salvadora de su anterior vida. Este punto será, pues, disidente al de Gedeón; aunque los personajes que se mueven en torno a él serán idénticos a los de la novela de Pereda. ASUNTO DE LOS CUADROS MATRIMONIALES Indicábamos con anterioridad que el propósito del autor era el 28 PEREDA.—Op. cit. págs. 19-30. 29 FLORES, Antonio.—Op. cit. págs. 68-79. 13 de crear un humor sano carente de toda nota agria. En la mayoría de los cuadros reina el tono dulzón y benévolo, describiéndonos a la ma- nera de Mesonero Romanos aquellas pacíficas costumbres de nuestros antepasados. Flores presentará a modo de bocetos su museo matrimonial, enun- ciando en cada uno de ellos el tema o asunto a tratar. Así, por ejem- plo, en el cuadro primero, «El soltero y la soltera», además de in- troducir a doña Casiana y a su hija, nos informa de la intencionali- dad de los presentes cuadros. Afirmando que solo se propone reflejar las costumbres de la clase media de aquella sociedad que aún con- servaba las buenas costumbres de sus mayores. Haciendo, pues, u n alto en el camino, el autor criticará a aquellos matrimonios concer- tados por intereses pecuniarios que no aportan ninguna entrega y sa- crificio. Observamos que el tono agrio emerge de inmediato cuando el autor se refiere a la aristocracia, al estamento que Flores censu- rará ininterrumpidamente a lo largo de sus escritos. Los cuadros «El soltero y la soltera», 30 «Las simpatías», 31 «Las primeras miradas de amor», 32 «Los novios con superior permiso», 33 «Antes que te cases, mira lo que haces», 34 «Resolución heroica», 35 «La vicaría», 36 «El instante fiero»,37 «Los dulces de la boda» 3 8 y «La luna de miel», 39 reflejan las costumbres de aquella sociedad anterior- mente citada. Sin embargo, los cuadros «Los parientes políticos», 40 «Tres lazos distintos y un sólo nudo verdadero, o sean: el esposo y la esposa, el amigo y la amiga, y el marido y la mujer», 41 «Estado 30 FLORES, Antonio.-—Op. cit. Cuadro I, págs. 27-38. 31 Ibid.—Cuadro II, págs. 39-46. 32 Ibid.—Cuadro III, págs. 47-57. 33 Ibid.—Cuadro IV, págs. 59-68. 34 Ibid.—Cuadro V, págs. 69-79. 35 Ibid.—Cuadro VI, págs. 81-93. 36 I&R—Cuadro VII, págs. 95-108. 37 Ibid.—Cuadro VIII, págs. 109-119. 38 Ibid.—Cuadro IX, págs. 121-129. 39 Ibid.—Cuadro X, págs. 131-140. 40 Ibid.—Cuadro XI, págs. 141-149. 41 Ibid.—Cuadro XII, págs. 151-160, 14 interesante», 42 «Nodrizas, biberones y cabras», 43 «Uno no es ninguno; dos es uno; tres familia es», 44 «El viudo y la viuda» 45 y «Casos de reincidencia» 46 los protagonistas apenas aparecen como en los ante- riores cuadros. Podemos afirmar que todos estos últimos bocetos im- plican pequeñas desavenencias entre los esposos y familiares, pero sin llegar nunca a la corrupción matrimonial de Balzac. Bien es ver- dad que los inconvenientes que en esta segunda serie de cuadros que hemos ofrecido están enfocados bajo u n prisma general, planteando una sucesión de problemas que existieron en la época de Flores y que perdurarán mientras el mundo exista. Es por ello, por lo que el autor no describe ya, con tanta minuciosidad, el entorno social del momento porque una vez abandonados sus personaj
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