La Formacion Etica de Ninos y Jovenes a traves de la Literatura y el Cine

Biblioteconomía

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La Formacion Etica de Ninos y Jovenes a traves de la Literatura y el Cine
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  La Formación Ética de Niños y Jóvenes a través de la Literatura y el Cine   (conferencia en el I Congresso Latino de Filosofia da Educação  , Rio de Janeiro, 11-7-2000)   Mª Ángeles Almacellas Bernadó Dra. En Filosofía y Ciencias de la Educación Licenciada en Filología Hispánica Profesora de la Escuela de Pensamiento y Creatividad angeles01@bbvnet.com   Una de las mayores urgencias de nuestra sociedad es la formación ética de niños y jóvenes, la renovación moral de aquellos que van a ser los  protagonistas y los responsables de la andadura de la humanidad y los destinos del mundo en el siglo XXI. Ahora bien, la transmisión de los valores ya no  puede hacerse, como antaño, por vía informativa, apoyada en el criterio de autoridad del educador. Actualmente los jóvenes sólo aceptan aquello que ellos mismos descubren   y comprueban . Cualquier enseñanza que no les llegue mediante una pedagogía de la experiencia la sienten como un atentado a su libertad y, por consiguiente, la rechazan de inmediato. El camino de la educación ética de niños y jóvenes no es, pues, “enseñarles” valores ni mostrarles las normas morales que precisan para alcanzar su madurez humana. Los educadores debemos ser guías para ayudarles a que ellos mismos descubran   en qué consiste una vida fecunda y valiosa  y cuáles son las leyes de su desarrollo como personas; que sean capaces de discernir qué actitudes los van a orientar hacia su plenitud y cuáles, por el contrario, los acabarán agostando. Para una tarea de tal envergadura y responsabilidad, debemos, ante todo, determinar con precisión qué es lo fundamental para alcanzar el pleno desarrollo de la persona humana y qué aspectos hay que tratar a fondo para educar de forma sólida y persuasiva a lo largo del proceso de maduración humana [1] . La palabra clave de esta pedagogía de la experiencia es “descubrir”  .   I - El desarrollo humano, vivido a través de diversos descubrimientos   1. Descubrir    los modos diversos de realidad: “objetos” y “ámbitos”  . Es esencial para la madurez humana saber distinguir el modo de realidad que  presentan los distintos seres de nuestro entorno. A nuestro alrededor tenemos realidades que no tienen poder de iniciativa, como una piedra, una prenda de  abrigo, un utensilio, etc . Las denominamos “cosas” u “objetos”. Por objeto  se entiende en la filosofía actual toda realidad que es mensurable, asible, pesable, situable en el espacio y tiempo, sometible a análisis científico... Estas realidades están frente al hombre y pueden ser analizadas por él sin comprometer su propio ser. Un objeto  nos es siempre distinto, externo y ajeno. No podemos asimilarlo como propio.   Sin embargo, existen también otras realidades que son, en un aspecto, delimitables, manipulables, mensurables, pesables, dominables, y, en otro, no. Por ejemplo, una persona. Ocupa un lugar en el espacio, puedo medir lo que abarca de alto y de ancho, pesarla, tocarla, empujarla, levantarla. Presenta los caracteres de objeto . Pero no se reduce a lo que veo, toco, oigo, mido... Yo no  puedo delimitar lo que abarca en diversos aspectos  –  el familiar, el ético, el  profesional, el religioso, el afectivo... El ser humano constituye todo un ámbito de realidad  , que, en cuanto tal, no tiene las cualidades de un objeto ,  pero es igualmente real.   Esta condición de ámbito  no la presentan sólo los seres humanos. También la ostentan muchas realidades de nuestro alrededor. Cojo en mis manos un ejemplar de la Biblia. Está expresada en un material concreto, el papel. Como libro, puedo tocarlo, verlo, pesarlo y hasta rasgarlo. Es un objeto . Pero, como obra  –  fruto de un proceso creativo-, supera inmensamente la condición de objeto . Es fuente de posibilidades y srcen de iniciativas: de lectura silenciosa y reflexiva, de configuración sonora y verbal, de evocación, de escucha... Constituye también todo un ámbito .   La distinción aquilatada de los diversos modos de realidad, objetos  o ámbitos , nos lleva a hacer un segundo descubrimiento  .   2. Los distintos modos de realidad piden actitudes adecuadas.   El reconocimiento de la condición ambital   de ciertas realidades encierra una extraordinaria importancia pedagógica, pues sólo los ámbitos  pueden encontrarse entre sí, los objetos  no. Y el ser humano vive como tal, se desarrolla y perfecciona creando encuentros. Por eso, si vemos todo  borrosamente y no distinguimos unas realidades de otras, empobrecemos  peligrosamente nuestra existencia, pues con meros objetos  no podemos encontrarnos. Lo decisivo en la vida es no rebajar los ámbitos  a condición de objetos , sino más bien elevar todo lo posible los objetos  a condición de ámbitos  para poder tener experiencias de encuentro, que son las que llevan al hombre a su realización personal. Lo contrario es el reduccionismo , que consiste en rebajar los ámbitos al nivel 1, el de los meros objetos.   Cuando yo considero a una persona sólo como un posible comprador de una mercancía que a mí me reporta beneficios, sin importarme otra cosa que mis  ganancias, estoy “reduciendo” a esa persona a “medio para mis fines” y no le otorgo el respeto que exige su dignidad. Las relaciones en el nivel 1 son egoístas e implican “manipulación”, que supone el intento de ejercer una forma de dominio sobre los demás, mermando o anulando para ello su derecho a la libertad. Un bolígrafo, yo lo utilizo para escribir, y está bien así  porque no es más que un objeto. Pero si utilizo la partitura musical de un gran compositor para encender el fuego, o un violín Stradivarius para alimentar la lumbre, no sólo estoy ejerciendo sobre ellos un devastador reduccionismo , sino que me degrado también a mí mismo y me alejo irremisiblemente del camino de la madurez humana. En el nivel 1 no es posible el encuentro y, por tanto, no me desarrollo como persona.   La sociedad actual organiza campañas antidroga y grandes programas de  prevención de adicciones y de enfermedades de transmisión sexual. Pero,  paradójicamente, de todos los modos posibles fomenta el hedonismo, el apego a los beneficios inmediatos y el utilitarismo. Estimula le permanencia en el nivel 1 mientras intenta prevenir las nefastas consecuencias de no elevarse de nivel. La contradicción es manifiesta y, en consecuencia, no cabe esperar más que el fracaso, y la crisis de valores que estamos padeciendo.   Sin embargo, cuando un joven descubre  que la auténtica libertad y su realización personal sólo pueden darse en el nivel 2, el de la creatividad, da un  paso de gigante en su madurez humana. El camino para forjarse plenamente como persona y llegar a ser auténticamente feliz es, ante todo, hacer justicia a cada realidad. Esto implica una actitud de respeto, ofrecerle con generosidad las propias posibilidades y aceptar agradecidamente las que ella nos otorga; supone capacidad de asombro y admiración, y participación esforzada.   Ahora comprendemos la gran importancia pedagógica de cultivar en niños y  jóvenes la sensibilidad para elevar la mirada por encima del nivel 1 y sobrecogerse ante lo grandioso, lo bello y lo bueno; aquello que nos ofrece  posibilidades de desarrollo personal pero que también nos pide nuestra colaboración. Este intercambio fecundo de posibilidades constituye  propiamente el “encuentro”. Y hoy nos dice la biología, la antropología, la filosofía, que el hombre es un ser de encuentro, que vive y se desarrolla como  persona creando experiencias de encuentro. Un proceso educativo que lleve a la formación integral es aquel que conduce a elevarse al nivel 2 de creatividad.   Cuando se conocen los distintos modos de realidad y las actitudes que reclaman cada uno de ellos, se realiza otro descubrimiento   de enorme importancia.   3. Hay que integrar ambos niveles     Dos amigos se encuentran después de un largo tiempo de ausencia. Se sonríen al tiempo que se estrechan la mano. En el nivel 1, la sonrisa es un gesto de los músculos de la cara, se entreabre la boca y las comisuras de los labios se inclinan hacia arriba. Pero en el nivel 2, la sonrisa es la expresión de toda la  persona que se alegra a la vista del amigo. Y lo mismo sucede con la mano: en el nivel 1, una parte del cuerpo de uno choca contra el otro, como sucede miles de veces en un transporte público abarrotado de gente. Pero en el nivel 2, en la mano es toda la persona la que sale al encuentro del amigo para acogerlo. La mano tiene una dimensión de “ objeto ” porque es medible, ocupa un lugar en el espacio, es dominable, etc., pero en otro sentido es una fuente de posibilidades por cuanto en ella puede expresarse toda la persona. En los dos fenómenos expresivos, la sonrisa y el saludo con la mano, se integran ambos modos de realidad y dan lugar a un conjunto de sentido . Si prestáramos atención sólo a una de las dimensiones, por ejemplo a la belleza física de la sonrisa, el gesto quedaría vacío de sentido y, por tanto, constituiría una insensatez  .   Hay que ejercitar con los niños y jóvenes el saber en cada momento en qué nivel se están moviendo y percibir los distintos modos de realidad que integra cada acción humana. Esto les dará luz para comprender el valor y rango de sus acciones y les supondrá un extraordinario enriquecimiento de su personalidad.   Cuando se advierte con nitidez que nuestra vida constituye un entramado de realidades, actitudes y acciones que presentan un modo de ser diferente, se comprende la fecundidad de conjugar ambos niveles de realidad sin prescindir de ninguno de ellos, y se llega espontáneamente a otro descubrimiento  .   4. Las experiencias reversibles sólo son posibles en el nivel 2, no en el 1.   Dos personas vamos corriendo y en una esquina topamos de frente. Hemos tenido un contacto físico intenso, pero sin ningún valor humano. Tengo un lápiz, lo empujo y se desplaza. La experiencia es lineal, sigue el esquema acción-pasión. En ambos ejemplos nos estamos moviendo en el nivel 1. Pero las mismas dos personas iniciamos un diálogo, ella me da su opinión sobre un tema, yo le ofrezco la mía, y juntas buscamos la verdad en común. Es una experiencia reversible, ninguna domina ni manipula a la otra, nos respetamos y nos enriquecemos mutuamente.   Recuerde usted un poema que le impresione especialmente, memorícelo y recítelo en voz alta. Repítalo una y otra vez, despacio, escuchando atentamente; déjese interpelar por su sentido interno, cambie el ritmo de la declamación hasta sentir que su voz se ajusta totalmente al poema. A medida que se va esforzando por darle su expresión perfecta, profundiza en toda la riqueza que contiene. El mismo poema “configura” su modo de declamar,  pues le “pide” y le indica el modo adecuado para avanzar por su significado  hasta descubrir el sentido profundo que encierra, le ilumina para que le llegue a dar su cuerpo expresivo adecuado. Pero también usted está configurando el  poema. Eran unos trazos de escritura sobre un papel, mas con su actitud creativa, su voz y sus sentimientos, vibran de nuevo aquellas mismas sensaciones que le dieron vida en la pluma de su autor. Realiza una lectura “genética”: profundiza hasta el punto de srcen del poema para hacerlo de nuevo surgir a la vida. Usted, lector, está actuando sobre el poema y, al mismo tiempo, se está dejando llevar por el cauce que le marca la misma obra. Es una experiencia reversible: acoge las posibilidades que le brinda el poema al tiempo que le otorga las suyas propias y, de alguna manera, le da vida. Nadie domina a nadie. Usted es autónomo, libre y creativo siendo, al mismo tiempo, fiel a la verdad de la obra. En toda experiencia reversible se funda un ámbito de participación y colaboración, en total respeto a la libertad  . El esquema que vertebra el encuentro es apelación-respuesta. Este doble ofrecimiento y aceptación constituye un entreveramiento de ámbitos .   A medida que ganamos madurez en la vida, realizamos menos experiencias lineales y más experiencias reversibles. Aunque éstas se producen de modo especialmente cualificado en la interrelación de dos personas, un hombre  puede también entreverar su ámbito de realidad y cuanto implica con todos los seres que presentan condición de ámbito, le ofrecen posibilidades para actuar con sentido y recibir las que él mismo les ofrezca. Ahora bien, el encuentro será tanto más elevado y fecundo cuanto más ricos sean los ámbitos que entran en relación de presencia para comprometerse entre sí, colaborar y  participar.   El encuentro acontece cuando el hombre abandona el afán de dominar realidades, reducidas a objetos , y se consagra a colaborar con ellas, consideradas como ámbitos . Contrariamente a las experiencias lineales, que van del sujeto que manda al objeto que obedece pasivamente, las experiencias reversibles implican creatividad, y son, por tanto, de una gran fecundidad para la persona.   Llegados a este punto, realizamos varios importantes descubrimientos    del mayor   interés: el del encuentro , las virtudes , los vicios , los valores  y el ideal  .   5. El encuentro es el núcleo del proceso formativo.   En el encuentro no se pierde la identidad personal, puesto que nadie domina a nadie y la relación es de compromiso, participación y colaboración. Más aún, a medida que el ser humano crea formas valiosas de unidad, ve incrementada su identidad. Entregado a esta forma de participación activa, hace la experiencia viva de su carácter dialógico. El hombre es un ser-de-encuentro, se realiza y se desarrolla como persona fundando toda suerte de encuentros, sobre todo personales. Al crear modos valiosos de unidad, el hombre entra en
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